Baby-Led Weaning: los beneficios de dejar a los bebés comer con sus manos

La mayoría de los bebés comienzan con la alimentación complementaria a partir de los seis meses. Y lo normal es comenzar con los colados de frutas y verduras.

Sin embargo desde hace un tiempo se ha instalado una nueva tendencia a la hora de alimentar a los bebés. Se trata del “Baby Led Weaning” (BLW), la cual se traduciría como “alimentación complementaria autorregulada”. ¿De qué se trata esto? ¿Cuáles son sus beneficios? Te contamos a continuación.

¿Qué es el BLW?

El BLW permite a los bebés alimentarse solos y tomar la comida con sus propias manos e ir ingiriéndola de a poco. El rol de los padres, entonces, es poner a su alcance alimentos adecuados a nivel nutricional y variados, para que ellos elijan qué y cuánto comer.

Según Gill Rapley, nutricionista y directora adjunta de la Iniciativa de Hospitales Amigos de los Niños (IHAN) de UNICEF en Reino Unido, “lo ideal es iniciar la alimentación ofreciendo al bebé alimentos de fácil masticado que formen parte de la dieta de los padres”, y agrega que “al comer lo mismo, son menos propensos a tener problemas de aceptación de sabores y de texturas con la comida”.

¿Qué alimentos?

Según la nutricionista, “lo ideal es empezar con trozos grandes, del tamaño del puño del bebé y un poquito más, ya que ese poquito más será lo que el bebé comerá, chupará”.

Algunos alimentos con los que puedes empezar son la pera o la manzana, cortadas en rodajas muy finas, y si están maduras es más fácil porque el bebé las podrá deshacer bastante bien en la boca, el brócoli, ya que lo pueden agarrar del tallo, un filete pequeño de carne, una zanahoria hervida, una papa cortada a lo largo, etc.

Las ventajas del BLW

-La transición de la leche a la comida se hace de un modo natural, ya que todo sucede al ritmo de los pequeños y en base a sus capacidades, deseos y necesidades.

-Los niños a los que se les permite decidir tienden a ser menos exigentes y se ha visto que llegan incluso a evitar algunos alimentos que, valorándolo posteriormente, les habrían producido intolerancias.

-Los niños aceptan mejor las diferentes texturas y sabores, tienden a aceptar más alimentos y sus menús son muy similares a los de los adultos.

-Comen a demanda, la cantidad que sus cuerpos les piden y eligen el alimento que puede aportar más según los requerimientos nutricionales de cada momento.

-Al comer los alimentos por separado, conoce todas sus características de forma aislada, así el plátano sabe a plátano, los guisantes a guisantes y la carne a carne. Con las papillas, en cambio, deben asimilar un sabor extraño que probablemente no volverán a probar jamás.

-Los niños no se acostumbran a las papillas y triturados (textura que los adultos no solemos utilizar) y se aprovecha el periodo que hay entre los 6 y los 12 meses (aproximadamente) en que tienen una curiosidad impresionante hacia cualquier cosa.

Desventajas del BLW

–No todos los alimentos pueden ofrecerse de este modo a los niños. En caso de que algún niño precise algún tipo de alimento concreto (normalmente en caso de necesitar una dieta especial por algún tipo de patología) puede hacerse una papilla en una de las tomas para añadir aquellos alimentos necesarios.

–Es una manera de comer sucia. El bebé come con las manos y mordisquea y succiona los alimentos. Todo ello hace que él mismo, la ropa y la silla acaben llenos de comida.

–Provoca desconfianza: Es normal que a veces hagan alguna arcada e incluso que se atraganten, pues están aprendiendo. Lo ideal es ofrecer de inicio los alimentos de una manera más bien asequible y a medida que veamos que están más preparados se les puede ir dando comida más sólida.

¿Cuándo no se recomienda?

La especialista afirma que es mejor no sumergirse al Baby Led Weaning si el bebé tiene historial de intolerancias a alimentos, alergias o si es prematuro.

“En el momento en que un niño padece algún tipo de intolerancia, el control debería pasar a manos de los médicos, que decidirán cuándo es el momento idóneo para ofrecer nuevos alimentos”, señala.

Fuente: Reportaje de Isa Luengo para BIUT

 

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