Cada vez son más las chilenas que piden congelar sus óvulos

La criopreservación o congelación de óvulos de mujeres para su posterior fertilización e implantación es una técnica que se usa desde la llegada de la fertilización asistida al país.

En un principio, esta herramienta de medicina reproductiva era una alternativa para quienes debían someterse a algún tratamiento de quimioterapia pero querían resguardar la posibilidad de ser madres cuando estuvieran sanas.

Hoy la situación es distinta. La mayoría de las mujeres que congelan sus óvulos tienen más de 30 años y no pretenden ser madres por el momento, pero en el futuro quieren serlo con la calidad de sus óvulos actuales.

En Clínica Las Condes, en 2014 solo 60 mujeres se sometieron a esta práctica, cifra que subió a 140 en 2016.

Clínicas especializadas en reproducción asistida registran alzas más pronunciadas. Por ejemplo, en clínica IVI Santiago pasaron de 20 casos a 150 y en Monteblanco, de 42 a 123 mujeres.

En España, por ejemplo, en 2014 cerca de 3.500 mujeres congelaron, según la Sociedad Española de Fertilidad.

Ricardo Pommer, jefe de la Unidad de Medicina Reproductiva de Clínica Monteblanco, recuerda que en la década del 90 todas las criopreservaciones que se realizaban, que no eran parte de los tratamientos de fertilidad, eran pacientes jóvenes, principalmente oncológicas. “Pero en el año 2000, comenzaron a congelar, porque querían postergar su maternidad. Entonces, el 70% eran motivos médicos como cáncer o endometriosis y el 30%, social. Hoy, en nuestra clínica, solo el 10% de las mujeres lo hace por motivos médicos y el 90%, por postergación de la maternidad”, dice.

En 2010, en este centro 42 mujeres congelaron sus óvulos por postergación de la maternidad y sólo ocho por cáncer. Cinco años después, se congelaron los óvulos de 123 mujeres y solo 13 de ellas tenían motivos médicos.

Diego Masoli, ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva (UMR) de Clínica Las Condes, señala que con los años la posibilidad de embarazo disminuye. “Se estima que en las mujeres menores de 35 años la posibilidad de ser infértil es de 10%, pero crece a 30% cuando tienen entre 35 y 37 años y a más de 50% cuando pasan los 40 años”, dice. En este establecimiento, el 80% de las mujeres que congeló lo hizo por postergación de maternidad y 20% por cuestiones médicas, y cada año son más las que se suman a esta tendencia. Si en 2014 lo hicieron 60, el año pasado 140 mujeres congelaron.

Otro de los centros que realizan este tipo de procedimientos es la Clínica IVI Santiago. En 2016 realizó 150 ciclos de preservación. De ellos, sólo 42 fueron a causa de una enfermedad. Carlos Troncoso, director de IVI Santiago, señala que las mujeres que llegan a congelar ya saben del proceso. Tienen alguna amiga o conocida que lo ha realizado. “Guardar óvulos les da una mejor probabilidad de embarazo en el momento en que los utilice, pero no lo asegura. A los 40 años, el 80% de los óvulos que produce una mujer tiene alguna alteración genética y a los 42, ya creció a 90%. Si logra un embarazo a esa edad, hay una alta probabilidad de aborto espontáneo”, recalca Troncoso.

En la Clínica de la Mujer, en Viña del Mar, hace tres años iniciaron un programa de criopreservación. Desde entonces han guardado los óvulos de 38 mujeres, siete por enfermedad. Patricio Masoli, especialista en fertilidad de la clínica, dice que muchas consultan, pero les cuesta asumir que la edad avanza y las opciones de tener hijos disminuye.

Patricio Donoso, jefe del Servicio de Medicina Reproductiva de Clínica Alemana, señala que en este centro dos tercios de la criopreservación son por postergación de la maternidad.

Criterios

Lo ideal, dicen los expertos, es que las mujeres congelen antes de los 30 o 32 años, pero reconocen que llegan mujeres cercanas a los 40 a quienes también les permiten guardar.

“La recomendación mundial es no congelar después de los 38 años, pero en determinados casos se hace. Después de los 40 años no es muy racional guardar”, señala Donoso.

Para hacerlo, cada centro tiene sus propios criterios, pero todos están basados en experiencia internacional. “En general, quienes postergan la maternidad más allá de los 30 o 32 años, son mujeres que todavía no quieren tener hijos, porque no tienen pareja o por razones profesionales. A esta edad es recomendable que guarde huevos. Después, ya empieza a disminuir la cantidad y calidad de los óvulos”, dice Diego Masoli.

“Con las actuales técnicas, más del 90% de los óvulos tras la descongelación se pueden ocupar. El 80% se logra inseminar y la tasa de embarazo supera el 50%”, indica Patricio Masoli. A eso se suma la posibilidad de diagnóstico preimplantacional que tienen la mayoría de los centros reproductivos y que permiten analizar la calidad de los óvulos y usar solo aquellos que están sanos, descartando los que tienen anomalías y de esta forma tener más seguridad de embarazo e implantar un solo embrión.

Como se trata de una técnica reciente, pocas mujeres aún han utilizado sus huevos congelados. “De las pacientes que han congelado óvulos en Clínica Alemana, incluyendo todas las causas por las que se criopreserva, alrededor del 40% solicita descongelarlos”, indica Donoso.

En Clínica Monteblanco, dice Pommer, cerca del 12% los ha usado. Sobre las que desisten de la idea de ser madres, el especialista señala que son muy pocos casos, pero que cuando ha ocurrido generalmente se pierden, algo que se puede hacer porque no están fertilizados. “Otras ofrecen donarlos, pero en general no se usan, porque se prefieren los óvulos de mujeres jóvenes”.

Fuente: Reportaje de Cecilia Yáñez para La Tercera

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