Para recordar: 8 de enero de 1949, día en que las mujeres lograron el voto femenino en Chile

 

Fueron años de lucha luego de que la discusión sobre los derechos políticos de las mujeres se iniciara en 1920. Desde entonces, los movimientos debieron luchar contra el rechazo de los partidos anticlericales y de izquierda, dada que la tendencia conservadora de los hombres frente al electorado femenino era transversal.

Luego de ejercer presión, las mujeres consiguieron que en 1934 se aprobara el voto femenino para las elecciones municipales. Sin embargo, solo fue hasta 1949 cuando se les concedió el derecho a participar de las elecciones presidenciales y parlamentarias. Hasta entonces, la figura de las sufragistas europeas y norteamericanas se había satanizado entre los detractores de esta reivindicación política.

La primera vez que las mujeres participaron de una elección en Chile ocurrió el 7 de abril de 1935, en las elecciones municipales a las que se presentaron 98 candidatas, de las que solo resultaron electas 25. Entonces, 16 de ellas eran vinculadas al Partido Conservador, otras 16 al Partido Liberal, 5 al Partido Radical, una demócrata y una independiente.

Sin embargo, el derecho de la mujer a elegir y ser elegida en las elecciones tenía algunos requisitos, como la edad y saber “leer y escribir”, entre otras disposiciones.

Desde entonces , las ansias de seguir recuperando terreno político solo aumentaron: las abogadas Elena Caffarena y Flor Heredia presentaron un proyecto al presidente Pedro Aguirre Cerda en 1941, que no logró ser aprobado a pesar de contar con las firmas de los senadores de todos los sectores políticos. Pero la presión de las organizaciones feministas seguiría creciendo, de la mano del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH) y de la Federación Chilena de Instituciones Femeninas (FECHIF), con la radical Amanda Labarca a la cabeza.

La muerte de Pedro Agurre Cerda, uno de los partidarios de la lucha de las mujeres por sus derechos políticos, postergó el debate y tuvieron que pasar otros cuatro años para retomar la discusión. A partir de 1946, las campañas por el sufragio femenino se intensificaron y se volvieron una tarea de educación a la sociedad sobre las ventajas que implicaba la obtención de este derecho.

Sin embargo, la llegada de Gabriel González Videla a la presidencia complicó las cosas: tras la postura anticomunista del Mandatario, la FECHIF sufrió un duro quiebre motivado por la expulsión de las militantes del PC. Pero nada obstaculizaría el paso de las feministas: el 8 de enero de 1949 se firmó el proyecto de ley Nº 9.292, que concedió derechos políticos plenos a las mujeres de nuestro país, en un acto público celebrado en el Teatro Municipal de Santiago. El proyecto había dormido por casi una década en el Congreso.

Las ironías de la historia se harían notar: la feminista Elena Caffarena, figura trascendental de la lucha por el sufragio femenino, no sería invitada al acto debido a sus ideas políticas y cercanía con el PC. Años más tarde, ella misma recordó ese día: “Las miles de mujeres que habíamos propuesto la promulgación de esa ley y que habíamos luchado dos décadas por ella, no fuimos invitadas. Celebramos cada una en su casa, con nuestros hijos y nuestros maridos, trabajando como todos los días y soñando con un futuro más justo”, señaló en una entrevista.

Las mujeres lograrían votar por primera vez en la elección presidencial de 1952, donde resultó electo Carlos Ibáñez del Campo. Desde entonces, la participación se iría ampliando hasta alcanzar la paridad con los votantes masculinos en 1970.

Fuente: El Desconcierto

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