Ojo con el uso prolongado de tampones

Si es de las que disfruta de la lectura de los productos de higiene personal mientras va al baño, es posible que recuerde haber leído sobre el síndrome del shock tóxico (SST) en las instrucciones de su caja de tampones. Quizás también ha visto las innumerables noticias que cuentan la terrible historia de Lauren Wasser, una modelo a la que le tuvieron que amputar ambas piernas tras contraer esta enfermedad.

La culpable de producir esta enfermedad es una bacteria del tipo estafilococo: la Staphylococcus aureus, que según indica la doctora Mercedes Herrero Conde, ginecóloga en Gine4 de HM Hospitales, “está presente en la piel y mucosas de un 30% a un 50% de las personas sanas”. Lo que ocurre es que libera una toxina que afecta a personas que no tienen anticuerpos y produce síntomas como fiebre alta —mayor de 39 ºC—, hipotensión arterial (presión arterial baja), sensación de malestar y estupor.

Indica el doctor Manuel Marcos Fernández, especialista en ginecología y obstetricia, coordinador de ginecología de HM Hospitales y vicepresidente de la sección de asistencia privada de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) que la enfermedad “puede evolucionar hacia un fallo multiorgánico con vómitos y diarrea, mialgia —dolor muscular—, insuficiencia renal, afectación hepática, trombopenia —cantidad de plaquetas por debajo de lo normal— y cambios neurológicos que pueden conducir al coma, e incluso a la muerte”. Para poder diagnosticarla, “es necesario que haya cinco o más síntomas claros manifestándose”.

Puede afectar a cualquier persona, sin importar sexo o edad

La mayor parte de la población está protegida por anticuerpos y son muy pocos los casos de SST. En Estados Unidos, por ejemplo, la prevalencia del SST es de una de cada 100.000 personas, que pueden ser tanto mujeres como hombres de todas las edades, según las conclusiones de una extensa investigación de la Universidad de California, Berkeley. Entonces, ¿por qué se relaciona más con las mujeres?

La asociación viene porque en solo un año, entre 1979 y 1980, se registraron en distintas zonas de Estados Unidos más de 5.000 mujeres jóvenes en edad menstrual con síntomas como fiebre y fallos multiorgánicos, y varios casos acabaron en muerte. La mayor parte de ellos comprometían principalmente a mujeres que estaban utilizando tampones durante sus reglas.

La realidad, como explica el doctor Manuel Marcos Fernández, es que “está más relacionado con el hecho de que haya un desequilibrio en la microbiota vaginal —un conjunto de gérmenes que forman un ecosistema en el organismo— y descenso de los lactobacilos de Döderlein —bacterias de la flora vaginal— que actúan como defensores frente a la infección”.

Aunque señala que no es su rama de la medicina, este experto indica que otros objetos de uso cotidiano —como las lentillas— podrían actuar como factor de riesgo si permanecen más tiempo del recomendado. “Se conoce más su relación con el uso de tampones porque fue en esta circunstancia que se descubrió”.

“Menos de la mitad de los casos se asocia al uso de tampones”, según explica el doctor Fernández, “sobre todo gracias a la mejora actual de los productos de higiene íntima”. Tampoco “hay casos descritos por el uso de copas menstruales ni diafragmas, pero hay que estar atentos al tiempo que permanecen las esponjas anticonceptivas en la vagina”.

Lo mismo ocurre con los tampones. Como indican las instrucciones y respalda el ginecólogo:

– No deberá llevar el tampón más de entre 4 y 8 horas

– Deberá tener una higiene adecuada de las manos antes de introducirlo

– En ningún caso deberá reutilizar el aplicador

– Escoja el mínimo grado de absorción apropiado a su flujo menstrual. Del mismo modo, utilice los tampones solo cuando necesite y absténgase durante los días previos

– Asegúrese siempre de quitarse el tampón antes de colocar otro nuevo y lo mismo con el último que se colocó al finalizar el periodo. Nunca introduzca más de uno a la vez.

– Use compresas en vez de tampones para dormir

– Siga las instrucciones o el folleto asociado a su marca de tampones para aplicarlo adecuadamente

– Se podría valorar el uso de tampones cargados con probióticos que hacen de barrera para infecciones

Fuente: Diario El País

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