Durante 2017 un tercio de las “píldoras del día después” fueron para adolescentes

Desde 2010, la ley consagra en Chile el derecho a la atención sin discriminación de todas las personas que requieran regulación de fertilidad sin hacer distinciones de edad, sexo. Esto incluye la anticoncepción de emergencia o “píldora del día después”.

Ese año, según datos del Ministerio de Salud (Minsal), se entregaron 4.367 dosis. Entonces, varios municipios cuestionaban la entrega y otras voces se alzaban diciendo que las mujeres utilizarían la píldora como un método anticonceptivo. Pese al revuelo, un año después, el sistema público entregó 6.288 dosis.

Según el Departamento de Estadísticas e Información de Salud (Deis) del Minsal en 2017 se entregaron 20.437 (consultorios y servicio de urgencia). De ellas, 6.343 (casi un tercio) fueron solicitadas por adolescentes menores de 19 años, 630 de estas por menores de 14 años.

Para la presidenta del Colegio de Matronas y Matrones de Chile, Anita Román, la cifra no le sorprende, de hecho, dice que en la práctica son muchas más las mujeres de todas las edades que la utilizan, considerando que falta educación sexual y que se puede comprar directamente en las farmacias. “La mayoría de las mujeres, adultas o adolescentes que las usa, están más o menos informadas respecto de cómo se utilizan, pero nos preocupa las que compran, porque ellas no reciben la consejería que sí se da en los consultorios y servicios de urgencia”, dice Román.

En 2014, un estudio realizado por la Facultad de Medicina de la U. de Chile y el Instituto Chileno de Medicina Reproductiva (Icmer), indagó sobre el perfil de las mujeres que piden la píldora de emergencia. Revisaron las fichas clínicas de usuarias atendidas en Prosalud Chile desde enero de 2012 a marzo de 2013. Fueron 520 mujeres que utilizaron anticoncepción de emergencia, que en promedio tenían 21,8 años. La mitad de ellas la usó porque tuvo relaciones sexuales sin protección y la otra mitad porque su método falló. Casi el 72% de todas usaba la píldora por primera vez y el 0,8% la había utilizado entre tres y cuatro veces antes (solo tres mujeres de las 520), lo que demuestra que el uso previo o frecuente es bajo.

Gabriela Morales, matrona de Icmer, señala que entre el 10 y el 20% de las mujeres que llegan a este centro a solicitar la anticoncepción de emergencia tienen una idea errónea respecto de cómo funciona y reconoce que en los últimos años, desde que se puede adquirir en farmacias y sin receta médica, la cantidad de consultas por este motivo ha disminuido. “Todavía persiste harto mito. Como que si toman antibióticos o antiinflamatorios se pierde el efecto de la anticoncepción oral, entonces tienen riesgo de embarazo y vienen por la de emergencia”, señala.

El grupo de mujeres que más demanda este medicamento en este centro tiene entre 16 y 25 años. “Es frecuente que lleguen adolescentes y, por lo que vemos, están bastante bien informadas”, dice Morales. Sobre la frecuencia de uso, explica que la mayoría de las mujeres las utiliza una vez, “después de un susto que te lleva a usar anticoncepción de emergencia, optas por buscar un método de anticoncepción de uso regular para no volver a exponerte al riesgo de un embarazo”, señala.

Débora Solís, directora ejecutiva de la Asociación de Protección de la Familia (Aprofa), cuenta que en los nueve centros de atención que manejan la solicitud de anticoncepción de emergencia es baja, probablemente porque existe desinformación y porque, en general, los adolescentes tienen poca adherencia a tratamientos. “Los servicios públicos de salud tienen una buena oferta para los adolescentes, pero no la utilizan, porque ellos dicen que no reciben un trato adecuado, según ellos, porque reciben juicios y cuestionamientos que terminan alejándolos del sistema”, dice.

Fuente: Reportaje de Cecilia Yáñez para La Tercera

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