Semana de la Lactancia: La ciencia sigue descubriendo sus beneficios

 

No se trata solo de una alimentación adecuada. La leche materna es tan importante, que investigadores de diversas universidades se han centrado en estudiar sus aportes.

Así, durante la pasada reunión de la Sociedad Americana para la Nutrición, en junio, se conocieron siete nuevos estudios sobre el tema. Uno de ellos, realizado por expertos de la U. de Harvard a 4.400 madres a quienes siguieron por más de 20 años, concluyó que amamantar puede reducir el riesgo de que las mujeres que han tenido diabetes gestacional desarrollen diabetes tipo 2.

“Durante el embarazo, el metabolismo de la glucosa se ve comprometido y algunas mujeres desarrollan diabetes gestacional. Se sabe que la lactancia durante el posparto mejora el metabolismo de la glucosa a corto plazo en las mujeres después de dar a luz. Pero este proceso de recuperación puede contribuir a los beneficios a largo plazo”, dice a “El Mercurio” la doctora Sylvia Ley, encargada del estudio e investigadora de Harvard.

La Organización Mundial de la Salud recomienda una lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y continuar la lactancia hasta los dos años o más. “Las mujeres con antecedentes de diabetes gestacional deben adherirse a esta recomendación”, dice la doctora Ley.

En Chile, según datos de 2016, la prevalencia de lactancia materna exclusiva en el primer mes de vida en los niños atendidos en el sistema público fue de un 73,5% (en 2005 la cifra llegaba al 81%) y al sexto mes, de 56,5%. El 34,6% de los niños seguían siendo amamantados al año y el 14,3% a los 2 años.

Control del peso

La leche materna también es un protector contra el síndrome metabólico en la adolescencia. La investigación realizada por la U. de Texas en Austin analizó a adolescentes hispanos con sobrepeso u obesidad y con historial familiar de diabetes tipo 2. Según vieron, los niños que fueron amamantados por al menos un mes tenían menos riesgo de desarrollar síndrome metabólico que los que no habían sido alimentados con leche materna.

La U. de Delaware, por su parte, comprobó que los niños que suben de peso con facilidad en los primeros cuatro meses de vida tienen mayores probabilidades de sufrir sobrepeso cuando cumplen un año si son alimentados exclusivamente con fórmula.

Para la doctora Paulina Brahm, médico familiar y miembro del Comité de Lactancia Materna de la Sociedad Chilena de Pediatría, estos estudios son claves, “tanto desde la perspectiva del impacto que tienen a nivel de salud individual para cada niño y su madre, como también a nivel de salud pública”. Según explica, investigar sobre la lactancia es fundamental, ya que se sabe muy poco sobre el tema. “Comparado con otros alimentos, como el café o los tomates, hay menos publicaciones sobre la leche materna”.

Y agrega: “El aumento del conocimiento científico sobre el tema puede llevar a una mejoría de la salud de la población general, disminuyendo la morbilidad y mortalidad infantil y adulta. Antes se pensaba que las fórmulas lácteas podrían reemplazar a la leche materna, pero se ha ido descubriendo que la lactancia materna es irreemplazable, y que las fórmulas lácteas tienen efectos adversos”.

Estudios anteriores ya habían demostrado otros beneficios de la leche materna: es un factor protector contra distintas enfermedades infectocontagiosas -como bronquitis, otitis, neumonías-, enfermedades cardiovasculares y alérgicas, así como contra la leucemia y enfermedades inflamatorias intestinales infantiles.

“Asimismo, se ha visto que tiene un impacto positivo en el neurodesarrollo infantil, mejorando el coeficiente intelectual y pudiendo tener una disminución del riesgo de otras condiciones como el déficit atencional. Además, la lactancia disminuye la mortalidad infantil y particularmente el riesgo de muerte súbita del lactante en un 36%”, dice Brahm.

La madre que amamanta también se ve beneficiada al disminuir el riesgo de depresión y sangrado posparto. Además, el dar pecho le ayuda a recuperar el peso que tenía antes del embarazo.

“A largo plazo, la madre puede tener menos riesgo de presentar diabetes, enfermedad cardiovascular y artritis reumatoide, además de tener menos posibilidades de desarrollar cáncer de mama y ovario, comparada con aquellas mujeres que no han dado de mamar”, puntualiza la doctora Brahm.

Fuente: El Mercurio

 

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