Centros médicos deben sortear falta de controles de embarazadas migrantes

Complicaciones durante el parto debido a patologías no tratadas y otras desconocidas en el país, además de diferencias culturales son algunas dificultades. En el Hospital San Borja Arriarán, tres cuartos de las que van a tener sus hijos son extranjeras.

Las salas de la maternidad del Hospital San Borja Arriarán han cambiado. “Mira acá: de seis mujeres, cuatro son extranjeras”, dice el doctor Jaime Sáez, jefe del servicio de ginecología, mientras recorre las habitaciones donde descansan las madres con sus hijos recién nacidos.

Este hospital es uno de los que reciben mayor población inmigrante de Santiago. “Con la aparición del hospital de Maipú se proyectaba una disminución del 40% de los partos. Pero el 2015 comenzó a aumentar (la cantidad de partos), posicionándose en 2016 y 2017 casi hasta la cantidad que teníamos previo al hospital de Maipú. Y aquí tiene que ver la gran cantidad de extranjeras que llegaron en diferentes oleadas migratorias”, agrega Sáez.

Hoy en el San Borja Arriarán, de cada cuatro partos, tres son de extranjeras.

En el Servicio de Salud Metropolitano Central, por su parte, la red que atiende a dos de las comunas con mayor cantidad de inmigrantes (Santiago y Estación Central) y de la que forma parte el San Borja Arriarán, de cada 100 partos que se atienden, las chilenas representan menos de la mitad (43). “Hemos cambiado absolutamente en relación a quienes son nuestros usuarios y nos hemos visto obligados a fortalecer una serie de cosas, sobre todo porque un porcentaje importante, el 13% de las mujeres extranjeras en nuestra red, no es hispanoparlante”, dice su directora, la doctora Patricia Méndez.

Exámenes preventivos

Este jueves por la mañana, el doctor Sáez atendió a una venezolana con 27 semanas de embarazo. Era su primer control. Su última evaluación médica había sido dos años atrás y desde entonces seguía tomando el mismo medicamento contra el hipotiroidismo. “Entonces nos enfrentamos a un embarazo no planificado y con una enfermedad que no fue manejada adecuadamente y que no sabemos el efecto que tuvo en estos siete meses de embarazo. Con el hipotiroidismo puede no pasar nada, o puede provocar un problema neurológico que ya no pudimos prevenir. Y casos como este son cada vez más comunes. Es una nueva problemática: hay que reeducar y reencantar a esta población con los exámenes previos”.

El doctor Sáez cree que las diferencias culturales son una parte importante de este problema: “Este grupo de pacientes no trae la cultura del control preventivo o tienen una cultura de control diferente”.

Lograr que cada embarazada se realice una ecografía a los tres meses y que luego se mantenga regular en sus exámenes es parte del desafío.

Otro problema al que se enfrentan los centros de salud son las nuevas patologías. Por eso, la red del Servicio de Salud Metropolitano Central realizará el próximo mes un seminario sobre este tema para su personal de salud. “Además, ya ha habido dos conversatorios para profesionales de la red, principalmente matronas, para explicar el contexto sociocultural de las usuarias, principalmente haitianas, que es la población más distinta a la nuestra”, dice Méndez.

La miocardiopatía dilatada -una falla cardíaca que se produce en la mujer a finales del embarazo o los primeros días después del parto- es una de las patologías consideradas “nuevas”.

“Nosotros teníamos una posibilidad de uno en 3.500, uno en 7.000, pero esta condición empieza a aparecer porque entre los haitianos es una patología que se da en uno de cada 300. Y es una patología grave que se presenta en el periparto y nos ha dado bastantes complicaciones con algunas pacientes. Antes era algo que no veíamos nunca”, explica Sáez.

Además están las complicaciones hipertensivas. “Una patología que para nosotros sigue siendo de difícil manejo es la preeclampsia, que es un cuadro hipertensivo del embarazo. Y en el grupo de mujeres haitianas hay mayor incidencia de cuadros hipertensivos que en la población general chilena. Pero no es solo mayor frecuencia, también mayor severidad. Cuando existe hipertensión, en general, se complica rápidamente”.

En Chile, explica Sáez, el control preventivo del embarazo ya estaba instalado en la población. Y gracias a ello y con distintos exámenes, los doctores pueden predecir y tratar preeclampsia, diabetes gestacional, restricción de crecimiento y parto prematuro. “Pero si perdemos la secuencia (de los controles) nos encontramos con la sorpresa al final”.

Anita Román, presidenta del Colegio de Matronas, dice que además han tenido que poner especial atención a otro factor: “Ya sabemos que la comunidad haitiana es muy propensa a hacer un tipo de anemia. Por lo tanto, durante el proceso del parto tenemos que tener más cuidado con el sangramiento natural de ese instante”.

Román y Sáez coinciden en la importancia de fomentar la prevención entre las embarazadas extranjeras y los controles regulares. El médico lo explica así: “Tenemos que ver cómo lograr prevención precoz y sistemática. Ahí todavía hay mucho que hacer”.

Fuente: El Mercurio

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