En el marco de la conmemoración de la Ley Dominga, Ley N.º 21.371, la Matronería reafirma su compromiso con acompañar de manera respetuosa, empática y libre de juicios a las mujeres, personas gestantes y familias que enfrentan una pérdida gestacional, perinatal o neonatal.
La pérdida de un hijo o hija constituye una experiencia profundamente dolorosa para las familias y requiere de una atención de salud que reconozca no solo las necesidades clínicas, sino también las dimensiones emocionales y humanas del duelo.
En este contexto, la Ley Dominga establece un marco para avanzar hacia una atención integral y respetuosa, promoviendo el acompañamiento y el reconocimiento del duelo de las familias que atraviesan estas experiencias.
Desde la Matronería, este compromiso se traduce en acciones concretas: escuchar y acompañar con empatía, respetar los tiempos y decisiones de cada familia, entregar información clara y oportuna, resguardar la dignidad y privacidad, favorecer espacios de intimidad y memoria, y reconocer el significado que cada pérdida tiene para quienes la viven.
“Detrás de cada pérdida existe una familia que necesita ser escuchada, respetada y acompañada”. Esta premisa releva la importancia de que los equipos de salud desarrollen cuidados sensibles, humanizados y centrados en las necesidades particulares de cada persona y familia.
La humanización del cuidado no constituye solo una práctica asistencial, sino también una responsabilidad profesional y un compromiso cotidiano de quienes integran los equipos de Matronería.
Ley Dominga: cuidar también es acompañar el duelo.
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